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El asombroso caso de Phineas Gage

Daguerrotipo - El asombroso caso de Phineas Gage

El asombroso caso de Phineas Gage o vivir sin una parte del cerebro

Phineas P. Gage vivió entre 1823 y 1860. Su historia no tendría nada de particular, y ninguna noticia de su vida habría llegado hasta nuestros días, de no mediar los extraordinarios hechos acaecidos el 13 de septiembre de 1848, que cambiaron completamente su vida y lo convirtieron en una celebridad, al menos para los estudiosos de la medicina y las neurociencias. Habría sido en efecto, uno más, entre los miles de obreros anónimos que trabajaron en la construcción de las líneas férreas que durante el siglo diecinueve se tendieron a lo largo y ancho del territorio de Estados Unidos.

En 1848 Phineas P. Gage tenía 25 años. Aunque no fue a la escuela, su inteligencia y eficiencia lo habían llevado a convertirse en capataz de una cuadrilla de barreneros, que trabajaban en el tendido de las líneas del ferrocarril Rutland & Burlington al sur de Cavendish, en el actual Vermont. Tarea no exenta de riesgo, pues requería volar con explosivos grandes masas de roca para nivelar el terreno. El 13 de septiembre, los obreros al mando de Gage habían estado perforando con herramientas manuales un gran hoyo en la roca que debían volar. Como a las cuatro y media de la tarde los obreros terminaron de perforar la roca y rellenaron el hueco con pólvora negra. Sobre la pólvora debían poner arena, que Gage compactaba firmemente con una gran barra de hierro, antes de encender la mecha para hacerla explotar.

Daguerrotipo - El asombroso caso de Phineas Gage
Daguerrotipo de Phineas Gage exhibiendo la barra que atravesó su cabeza, probablemente hacia 1850 (De J.B.S. Jackson, MD - A Descriptive Catalog of the Warren Anatomical Museum, 1870. Dominio público, Catálogo).

Era un día frío. Tal vez el invierno que se avecinaba, el frío cortante, o los días que se acortaban, hayan precipitado algún descuido. No lo sabemos. De ello no quedó registro. Y en todo caso, en medio de los sucesos que siguieron, es casi seguro que este fue un detalle menor. El hecho cierto es que Phineas Gage introdujo la barra de hierro de 5 libras de peso en un agujero sin arena y empezó a compactar la pólvora. La barra debió arrancar chispas de fuego de la roca, las chispas alcanzaron la pólvora y la explosión lanzó la barra como un proyectil a través del agujero, directo a la cara de Gage. El proyectil, de un metro de largo y más de tres centímetros de diámetro, penetró bajo su pómulo izquierdo, atravesó limpiamente la cabeza y fue a caer a más de veinte metros de distancia, ensangrentado y con restos de su masa cerebral.


Los horrorizados compañeros, sin duda creyéndolo muerto, acudieron a auxiliar a Phineas Gage, que yacía en el suelo. Pero increíblemente, éste se levantó a los pocos minutos, apoyándose en sus compañeros pudo caminar hasta una carreta y fue trasladado al hotel de la cercana Cavendish. Atendió el singular caso un joven médico de apellido Harlow, quien dejó constancia de que Phineas estuvo consciente todo el tiempo, que recordaba perfectamente los detalles del accidente y que reconoció a sus parientes. El Doctor Harlow limpió la herida, retiró fragmentos de hueso y masa encefálica, y finalmente logró contener la hemorragia. Phineas Gage durmió un poco esa noche.

Noticia Phineas
Así se registró la noticia del accidente en el Boston Post del 21 de septiembre de 1848 (De Boston Post Story - File: Phineas_Gage_notice.GIF, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=27345829)

La herida se infectó, y en los días siguientes los médicos trataron la infección con los recursos de la época, pero con tan buen tino, que diez semanas después Phineas Gage fue dado de alta. Había perdido el ojo izquierdo pero sobrevivió sin aparente merma de sus funciones y capacidades a pesar de haber perdido parte considerable de su masa cerebral. Se reincorporó al trabajo, pero algo parecía haber cambiado en el joven afable y metódico que todos conocieron antes del accidente. Su lenguaje se había tornado obsceno, y su carácter irritable. Fue despedido, y pasó a exhibirse, junto con la barra causante del accidente, como una de las principales atracciones del Museo de PT Barnum & Noble. Consta que ejerció luego diversos oficios y se mudó varias veces, que fue conductor de coches y cuidador de caballos en Valparaíso y en Inglaterra, y que finalmente regresó a San Francisco, donde a la sazón vivían su madre y hermanos. Por aquellos días experimentaba crisis epilépticas, y murió poco después, a los 37 años.

Placa Caso Phineas
Placa conmemorativa del accidente, en Cavendish (Vermont). Cavendish es hoy un pequeño pueblo rural de unos 2000 habitantes. Fotografía de Daniel G. Axtell, CC BY-SA 4.0 , via Wikimedia Commons.

Algunos años más tarde, el Doctor Harlow exhumó los restos de Gage y recuperó el cráneo perforado. Se lamentaba de no haber podido realizar la autopsia del cadáver para constatar el estado de su cerebro, pero documentó ampliamente el caso y lo presentó en numerosos congresos médicos. Sus notas y dibujos han sido analizadas y revisadas y es así como la historia de Phineas P. Gage llegó a nuestras manos. En 1994 el neurólogo portugués Antonio Damasio estudió de nuevo el cráneo y publicó sus conclusiones en revistas especializadas. Según sus análisis, la barra metálica que le atravesó el cráneo de Phineas Gage destruyó el nervio óptico y cerca del diez por ciento de la masa del encéfalo en la región del lóbulo izquierdo, pero no lesionó ninguno de los delicados centros nerviosos que regulan las funciones vegetativas del ser vivo, localizado unos pocos centímetros más atrás, en el tallo del encéfalo. Tampoco lesionó las áreas motora ni sensoria, ni las intrincadas conexiones del cerebro con la periferia. La lesión del lóbulo frontal pudo ser la causa de los cambios en su personalidad, pues esta región del cerebro controla la organización del comportamiento, incluyendo la inhibición y las emociones. En palabras del Doctor Harlow, Gage ya no era Gage.

Cráneo
Fotografías del cráneo de Phineas Gage, tomadas desde varios puntos de vista. En Damasio et al., The Return of Phineas Gage: Clues About the Brain from the Skull of a Famous Patient Science. Vol. 264. 1994.
Trayectoria barra phineas
Trayectoria de la barra de hierro a través del cráneo y el cerebro de Phineas Gage, según las reconstrucciones computarizadas del estudio de Damasio. En Damasio et al., The Return of Phineas Gage: Clues About the Brain from the Skull of a Famous Patient Science. Vol. 264. 1994.

En el museo de anatomía Warren, en la Facultad de Medicina de Harvard, se puede ver todavía, aunque bastante deteriorado por el tiempo, el cráneo de Phineas P. Gage, el obrero ferroviario que vivió doce años con un agujero en el cerebro. Un correlato trágico de su caso fue la popularización de la lobotomía, una página negra de la siquiatría, que se aceptó como tratamiento de desórdenes síquicos y comportamientos criminales, en la primera mitad del siglo pasado. Pero esa es otra historia, y la comentaré en una próxima entrada.

P.h.D. CIENCIAS BIOMÉDICAS - FRANKLIN HELID MORENO VÉLEZ, Universidad del Valle
Franklin Moreno-Vélez
PhD Ciencias

Sobre el autor:

Soy profesional en Ciencias Naturales, con experiencia como docente e investigador. Desde hace 15 años, estudio la composición y propiedades de los venenos de varias especies de escorpiones del Valle del Cauca, mediante técnicas cromatográficas, proteómicas y genómicas.